Nilda Berlanga. Hermana del Instituto, Mendoza.

Debo una parte de mi vida al Colegio Sagrado Corazón de esta hermosa provincia. Empecé a trabajar como catequista del colegio cuando mis hijos eran grandes. Sin conocer el carisma empezó a deslumbrarme la fortaleza de esta mujer a la que todos llamaban “Madre,  pero sobre todo porque veía que era una persona que había tenido un contacto directo con el corazón de Jesús.

Ella entendía el amor de Dios, imposible no sentir admiración por una mujer así. Me conmovía la sencillez con la que Catalina me mostraba el amor de Dios y el amor a los hermanos.

Los años de docencia siguieron, fue visitando algunos colegios y casas del Instituto fuera de Mendoza. En el 2014 las hermanas nos invitan a la casa porque querían hablar con un grupo de mujeres que trabajábamos en el Sagrado, para contarnos -entre otros temas- que nos habían elegido por unanimidad para hacer Hermanas del Instituto.

La Carta de Hermandad 

En ese momento no entendía muy bien de qué se trataba, aunque algunas veces me habían presentado algunos hermanos, sin embargo me invadió una emoción tan profunda que no pude contener las lágrimas. No olvido la misa en la que se nos entregó Carta de Hermandad, mis familias, la de Madre Catalina y mis hijos, reunidos en la mesa, qué más se puede pedir.

Hoy comprendo la magnitud del regalo, y asumo el compromiso diario de acompañar a los directivos, a Marita en sostener el carisma. Las hermanas consagradas son irreemplazables y se las extraña cada día, pero todas ellas sostienen el carisma de esta mujer valiente y profunda que la iglesia reconoció como Beata.

Los Hermanos de Mendoza queremos colaborar en este servicio, interactuando con los alumnos en actividades misioneras, participando en distintas instancias del Instituto dentro y fuera de nuestra provincia; sosteniendo el Comedor Cura Brochero, encontrándonos como familia una vez por mes, compartiendo la oración, la formación y la eucaristía de primer viernes.

En definitiva tratando de honrar el maravilloso regalo que las herederas del carisma del amor y la reparación, nos dieron con tanto cariño y absoluta gratuidad.

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